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Terra
La Coctelera

Páramos

Tras la siesta con Pablo ando zombi por toda la casa, al menos durante una hora no hay quien me salve de perseguir la cola sinuosa del lagarto del tiempo, tratando de asirme a su última y puntiaguda vertebra, intentando desesperadamente recuperar el ritmo con el que respiran las horas del día, que diríase por un momento que intenta burlarme y dejarme en la estacada, en un remanso de tiempo muerto en el que puedo pemanecer chapoteando mientras las moscas, muy astutas y diligentes avanzan por delante de las fauces severas del inviernno que ya asoma la cara en imprevistas aristas de los atardeceres.

Pasé la mañana mejor de lo que esperaba, pero aún así aún sumido en la penuria física de la enfermedad, de este potente catarro o gripe o vaya a saber que porquería de estado provocado por sabe Dios qué pequeños bichitos innombrables. Mi Manu anda a lo suyo, o sea perdido en etéreas regiones en las que por lo visto es más feliz que pegado al triste suelo. Juanito y Antonio cada día más brutotes, más machotes, revolcándose y empujándose y adaptando a sus juegos el mundo de covenciones y campo y cacerías del que se empapan en casa. Desi y Esther llorando como magdalenas porque a la salida aún no habían terminado la tarea y yo les dije que no se irían hasta que terminaran.

Siento en lo más profundo los efectos de esta sequía, una sensación de estar aprisionado, imágenes de relatos de páramos o recuerdos de novelas o películas en el transcurso de las cuales no cae una gota, la memoria aún no lejana del primer verano en Pilas, sin frigorífico, bebiendo un agua muy calcificada que no calmaba la sed sino mas bien la acrecentaba, o aquel otro verano en que fuimos a pescar a un pantano en el que apenas había agua y los peces agonizaban en la superficie...Todas esas imágenes se agolpan y me producen desasosiego o ganas de pensar en otras cosas, en otras latitudes, en inmensos glaciares azuleando en la distancia helada: pero cuentan que por ahí también resopla el diábolico cambio climático. Que Dios se apiade de nosotros.

Plan para el puente

Nos vamos a una casa de pueblo, a la sierra de Aracena.
Jueves, uno. El almuerzo lo llevaremos de aquí, de casa: tortilla, aliño de pimientos con melva, filetes empanados y la sabrosa carrillada qu prepara Toñi. Para la cena la sobras y chacinas y queso y ensalada (lechuga y atún, espárragos, tomate...)
Viernes, dos. Almuerzo en alguno de los pueblecitos de la zona. La cena la apañaremos con algún revuelto y tostadas con jamón. Toñi se encargará de comprar huevos de campo.
Sábado, tres. Mediodía: migas con sardinas, pimiento y tocino. Noche: sandwiches de jamón york, queso lonchas y chopped lata. Compraremos una pata, una paleta buenecita, que se encargará de cortar Juanca, que dice que sabe.
Domingo,mediodía. Barbacoa.
Cada cual que se lleve de casa el vino del que disponga. La cerveza la compramos en el lugar, así como el hielo. Respecto a los alcoholes de alta graduación que cada uno aporte lo que tenga o lo que quiera. Yo me llevo una botella de vodka, que es lo que bebo últimamente, vodka con Kas de limón.
Y que dios reparta suerte.

Esa mujer

Qué puedo decir de esa mujer. Es madura, es rubia y me mira directo a los ojos con una mezcla de cinismo y ternura, con ojos canallas que parecen decir ven y ven y ven, chiquillo vente conmigo. Me contaron que algunas tardes, en esa hora de la sobremesa en que la gente suele dormir la siesta o ver los pestilentes programas del cotilleo rosa, ella baja desnuda hasta el coqueto jardín de su primorosa casa y se tumba junto a la piscina, muy abierta de piernas, sabedora de que un montón de mirones asquerosos la estarán contemplando y babeando por ella. Algunas vecinas están escamadas por el continuo ir y venir de sus maridos e hijos a una hora en que los estancos están cerrados y ellos no suelen hacer otra cosa que dormitar o recoger la mesa amorosamente. Yo creo que esa mujer que luce pequeñitas arrugas sensuales junto a la comisura de sus labios merecería el respeto de todas ellas, pues más de una vez la recuperada pasión nocturna de sus familiares es debida a la exposición alegre y desvergonzada de sus maduros encantos.

En el vientre el miedo

Lo mejor es sin duda sumergirse de cabeza en el miedo, dejarse caer en el pozo sin fondo y sentir cómo te va tragando la tiniebla, cómo el fondo vertiginoso y desconocido te atrapa y tira de ti con descomunal fuerza; más o menos recuerdo que era muy tarde y mi madre (extrañamente), me mandó a no sé qué cosa. La calle por la que tenía que transitar descendía en pronunciada cuesta hacia una zona que se volvía más y más oscura a medida que uno bajaba hacia ella. Yo sentía cómo el miedo iba creciendo dentro de mi, atenazándome hasta impedirme respirar, pero al mismo tiempo mis movimientos iban en sentido contrario a lo que sentía y me desplazaba hacia laespesa negrura con cada vez más fuerza y velocidad y decisión; el peligro alentaba con su aliento verdinegro en mi cogote pero yoaceptaba el reto y seguía descendiendo, dejándome caer hacia abajo, pues entendía que abrazando el riesgo y formando yo mismo parte integrante de la noche y la incertidumbre era cómo conseguiría conjurar lo que en un principio era pura debilidad y temblique de piernas.
No sé a dónde llegué ni qué pasó, pero aquela noche fue decisiva para convertirme en fiel amante del raudo soplo del viento nocturno entre los árboles, del paso fugaz de una sombra que misteriosamente te roza la mejilla.

Luna gatuna

Contemplo luna gatuna tras alambre de patio, luna con media afilada sonrisa que hipnotiza ratones y cura los granos de los adolescentes que suspiran en los balcones. Es una malvada luna que hace sentir escalofríos de sables retorcidos a los niños que juegan a escupir en los pozos de las casas humildes. Conozco de sobra a esa luna gatuna que se deja querer por las cumbres suaves de Sierra Morena, esa misma luna que salta locuela sobre los tejados de los pueblos serranos. Le pido a esta luna traviesa que moje con su blanca lengua los pechos de ensueño de las dulces muchachas y los párpados tibios de los tímidos adolescentes. Que todo confluya en el claro del bosque donde bailan las brujas.

Terrible mar

Esta última ocasión en los Caños no fue lo mismo. El mar rizado y el viento inquieto parecían entonar una música que contenía notas de odio, de incomprensión, de muerte absurda. Después de ponerme las gafas de buceo y echarme al agua, inmediatamente me vino a la cabeza la reciente tragedia de los desafortunados marineros de Barbate, hombres de mar que perdieron la vida frente a esta misma costa, bajo este mismo cielo. Sin motivo aparente empecé a sentirme incómodo, molesto, angustiado; bajo el agua todo era turbio, agitado, caótico. No estaban los nítidos colores de la vez anterior, ni las transparencias luminosas e hipnóticas, ni los movimientos tranquilos de peces pequeños y grandes alrededor, peces que no se austan de la presencia humana y que a veces parecen transmitir mensajes de calma y armonia.
Salí del agua mareado, con una sensación de angustía y desasosiego que ya no me abandonó hasta que dejamos atrás la playa. Cuando ya nos íbamos miré hacia elhorizonte y pensé enmi padre, en las historias marineras que me contaba, en la pasión que siempre sintió por la mar, en sus últimos momentos en la UCI de un hospital de Sevilla. Posiblemente él hubiera preferido morir junto a esos marineros de Barbate, tragado por ese mar terrible que nunca deja de reclamar su tributo. Honor a ellos y a todos los que yacen en las aguas profundas

Proyectos

Me encanta tener una gran cantidad de proyectos, acciones, cosas por hacer que en algún momento se supone que debo llevar a cabo con buen espiritu y alegría y una íntima sensación de deber cumplido. Pero aún me encanta más ir sorteando y aplazando todas esas empresas, sabiendo que son mías y que no las pierdo, que algún día, en cualqier momento, ahí estará esa puerta esperándome para que amorosamente yo la pinte, ese libro aguardando en el estante para que yo le dedique mi atención y mi tiempo, esos peces en la pecera esperanzados en que alguna vez además de detenerme a contemplarlos cumpla con el trámite de entrar en la tienda y hacerlos míos...Pero ya son míos porque están en mi cabeza, en ese amplio universo de futuras acciones que me tiene tan esperanzado, ilusionado y también un poquito mosqueado. También uno tiene derecho a dudar de si mismo.

Paseo fluvial

Paseábamos la noche del martes por Sevilla, por el paseo Marqués de Contadero, junto al río; al pasar frente a la Tore del Oro, nos quedamos mirando una fila de personas, la mayoría turistas extranjeros,que se disponían a tomar uno de los barcos que hace un recorrido turístico por el Guadalquivir. Entonces, sin pensarlo dos veces, nos decidimos también nosotros a embarcarnos y vivir esa experiencia del nocturno paseo fluvial. Hace algún tiempo ya habíamos hecho este recorrido, pero jamás lo habíamos hecho de noche. Nos sorprendió bastante la gran cantidad de gente que subía al barco, y también el hecho de que casi todos fueran de otros paises, apenas habíamos españoles, y entre estos muy pocos andaluces o sevillanos. Quizás los sevillanos ya conocen bien la visión nocturna de Sevilla desde su río, o quizás no se les ha pasado por la cabeza disfrutar de esta posibilidad que parece exclusiva del que viene de fuera. Lo cierto es que disfrutamos muchísimo de todo lo que nos deparó la excursión, la gente no dejaba deponderar la incomparable belleza de esa Sevilla nocturna que desde su río aparecía singularmente embrujada y misteriosa, hermosa y serena, francamente inigualable. Nos alegramos mucho de habernos decidido a realizar este paseo fluvial, y desde aquí lo recomendamos a cualquiera, sea de donde sea, aunque sobre todo deberían conocerlo los propios sevillanos.